Durante años, el housing en World of Warcraft ha sido uno de los sueños más recurrentes de la comunidad. Un pedido constante, casi mítico, que parecía imposible dentro de la estructura y filosofía del juego. Sin embargo, Blizzard acaba de dejar claro algo que ha cambiado por completo la conversación: “No creo que podamos descartar nada”. Con esa frase, los desarrolladores han encendido un entusiasmo que no se veía desde hace mucho tiempo, dando a entender que la idea ya no es un concepto lejano, sino un proyecto que está mucho más cerca de ser realidad.
Para entender la magnitud del anuncio, hay que recordar algo esencial: WoW nunca ha sido un MMO centrado en personalización profunda del entorno. Tiene transfiguración, monturas, juguetes, pero nunca ofreció un espacio propio para expresarse dentro del mundo. Y aun así, por casi dos décadas, millones de jugadores han pedido un hogar, una base o un refugio que puedan construir a su estilo. No es una petición caprichosa: es la evolución natural del vínculo emocional que se forma con un personaje al que acompañas durante años.
El comentario de Blizzard no solo abrió posibilidades; también confirmó que la compañía está reconsiderando seriamente elementos que antes parecían incompatibles con su visión. Algo ha cambiado dentro del estudio. Ya no están diciendo “no tenemos planes”, ni “es complicado”. Ahora dicen que todo está sobre la mesa. Eso significa que el housing ha dejado de ser un sueño de la comunidad y se ha convertido en un tema de discusión interna dentro del equipo de desarrollo.
¿Por qué es tan importante el housing para un MMO? Porque establece un punto de identidad. Juegos como Final Fantasy XIV, Elder Scrolls Online o incluso títulos más pequeños han demostrado que tener un espacio propio fortalece el vínculo con la experiencia. Es un lugar donde guardas tu historia, tus logros y tu personalidad. Y para WoW, que siempre se ha apoyado en la idea de progresar junto a tu personaje, el housing sería un paso lógico hacia una experiencia más profunda y emocional.
Blizzard, por su parte, también parece haber entendido que el housing no solo es un deseo estético; es una herramienta social. WoW nació como un juego donde la comunidad era el motor central. Las guilds eran familias, las ciudades estaban vivas y las interacciones eran naturales. Con el paso del tiempo, las funcionalidades modernas han reducido la necesidad de socializar cara a cara. El housing podría ser la solución perfecta para revivir esas dinámicas.
Imagina tener un espacio que tu guild pueda visitar, un lugar donde exhibir logros de raids, trofeos, estatuas, coleccionables únicos. O incluso casas personalizadas con estilos que dependan de cada expansión: una cabaña en Pandaria, una fortaleza en Rasganorte, un refugio élfico en Zaishari… Las posibilidades son tan amplias que es evidente por qué Blizzard prefiere medir cada paso antes de confirmarlo oficialmente.
Pero hay un motivo más grande detrás del cambio de postura: la evolución tecnológica del propio WoW. El motor gráfico ha recibido mejoras, el equipo de diseño ha aprendido de sistemas como Guarniciones y Campos de Dragones, y las herramientas actuales permiten integrar opciones mucho más dinámicas. Si alguna vez hubo limitaciones técnicas, hoy están más cerca de desaparecer.
También hay un factor comercial importante. Un housing sólido sería un pilar perfecto para expansiones futuras. Las decoraciones, muebles, estilos arquitectónicos, materiales y coleccionables desbloqueables serían una mina de contenido a largo plazo. Pero —y esto es clave— Blizzard sabe que cualquier intento mediocre sería peor que no hacer nada. La comunidad espera algo profundo, flexible y con personalidad, no una versión simplificada como las guarniciones de Warlords of Draenor.
Por eso su respuesta prudente tiene tanto peso. Decir “no descartamos nada” no es una frase vacía. Es una declaración de intenciones. Significa que están investigando, debatiendo, prototipando y evaluando cómo podría encajar el housing sin comprometer la esencia del juego.
Y también significa que Blizzard, después de años complicados, está tratando de reconectar con su comunidad. Las últimas expansiones han mostrado un cambio de actitud: escuchar más, arriesgar más y dialogar mejor con los jugadores. Traer housing sería un gesto potente, casi simbólico, de ese nuevo enfoque.
A nivel cultural, sería una revolución. WoW siempre fue un mundo enorme, pero nunca fue un mundo “habitable” en el sentido literal. Tener un hogar dentro del juego transformaría la forma en que los jugadores interactúan con Azeroth. Algunos lo usarían como sala de trofeos. Otros, como espacio social. Otros, incluso, como lugar para rolear, crear historias o organizar eventos. Y es justamente esa libertad —el poder decidir qué significa el hogar para cada jugador— la que lo convertiría en uno de los sistemas más importantes de la historia del juego.
Aunque Blizzard no ha anunciado nada concreto, el mensaje es claro: el futuro está abierto. Y, por primera vez, el housing no suena como un concepto imposible, sino como un proyecto que está siendo seriamente considerado. La comunidad lo sabe, Blizzard lo sabe, y el entusiasmo está más vivo que nunca.
Si el housing llega a WoW, no será un añadido pequeño. Será un cambio histórico que podría redefinir la identidad del MMO, devolver vida a la comunidad y abrir una nueva etapa para el juego más influyente de su género. Y esta vez, por fin, parece que no estamos tan lejos de verlo.
